Comentario Interpretativo

NO DEJEMOS QUE OTRO “DESIDA”

Juan Alberto Ccama Vargas

La enfermedad del SIDA es considerada como una epidemia a nivel mundial.  En nuestro país, según el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades, de 1983 a marzo de este año, se han notificado 97 mil 886 casos del mal. De estos, 3292 se reportaron en Arequipa. En lo que va del año, se detectaron 131 casos de VIH y 39 de sida, una cifra similar a la del año pasado.

El sida tiene rostro joven en el Perú. El grupo etario donde se concentra el mal es entre los jóvenes de 25 a 29 años y de 30 a 34 años. En el primero se reportan 4832 casos de varones y 1490 de mujeres. En el segundo, existe 4662 en hombres y 1382 en damas. La proporción es 3,8 casos por varón y uno de mujer. La razón por la que el mal se concentra en el género masculino se da debido a las relaciones hombre con hombre. En el caso de las mujeres, buena parte fue contagiada por sus parejas o esposos.

Todas estas cifras son el reflejo del desinterés que muestran las autoridades encargadas del tema. Hablamos de cultura de prevención de desastres naturales, accidentes de tránsito y otros temas que son parte de nuestro problema social pero olvidamos la prevención en la salud. Vivimos en un país donde hablar de sexo en muchas familias se convierte en pecado. Cuando se pretende realizar un cambio en la salud sexual y brindar información sobre esta, los colectivos más conservadores se apostan en las calles para su poner su grito al cielo.

Otro protagonista que toma la batuta de este problema, es la iglesia que muchas veces se opone al uso de anticonceptivos y que también son usados para prevenir este tipo de enfermedades. Ellos se jactan en la familia. Su principal aporte fue utilizar la filosofía para evitar cualquier tipo de marginación o de condena. “Mirar a un enfermo de SIDA como si fuese un “castigado por Dios” no es ni cristiano ni justo desde una perspectiva simplemente humana”. Es lo que se puede escuchar en un sermón o mensaje del sacerdote.

Arequipa es la quinta del país con mayor incidencia del virus, luego de Lima, Callao, Loreto e Ica. No podemos permitir que esto avance. El cambio debe empezar por familia, la educación sexual a partir de una edad, donde el niño o púber tenga uso de la razón es un método razonable y muy efectivo para prevenir el SIDA o cualquier enfermedad de infección sexual. Al tener una buena educación sexual el futuro ciudadano no tendrán la necesidad de empezar su vida sexual a una temprana edad y si lo empezaran lo harán con mucha responsabilidad. Rompamos el tabú sin afectar el pudor de otras personas, seamos responsables con nosotros. Primero empecemos en nuestras familias y después reclamemos a las autoridades para que complementen esa educación.


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