CRÓNICA 2
IMPUDICO
Serenos y policía
nacional detienen a un trio de jóvenes que convirtieron las calles del pueblo
tradicional de Pampa de Camarones en hotel público. Uno de los implicados era
vecina del sector lo que causo indignación en los pobladores presentes. La formación
familiar se está deteriorando y las consecuencias son graves.
El lugar donde uno reside debe
ser el ambiente más cómodo y seguro para cada uno, pero el hecho de que no sea
así puede convertirse en un tormento para nosotros. El día a día de los vecinos
del pueblo Tradicional de Pampa de Camarones se ha vuelto angustiante ya que no
saben que nueva incomodidad tendrán que soportar al pasar por el cruce que hace
el desvío por las obras del tramo III de la Variante de Uchumayo. Un grupo de
choferes que llegan a la ciudad con camiones de carga pesada se han adueñado de
la zona y no dejan que la gente circule en paz.
Como todo el año, desde tempranas
horas del día, el vigilante Rafael Benavente Choque se levanta muy temprano
para cumplir con su labor de resguardar la tranquilidad de su zona, que abarca
desde el pasaje las Rosas hasta el cruce de la Av. Brasil con calle La Unión.
Los vecinos confían completamente su seguridad en él, tanto así que de todos
los días de la semana, él siempre es acogido por cualquier vecino para su
almuerzo del día, tal vez por eso subió unos kilos en los últimos meses.
El 20 de mayo, como cualquier
día, parecía ser un día tranquilo, no había ocurrido mayor inconveniente en
toda la mañana y tarde. La única incomodidad fue como en los últimos meses, la
polvareda producto de los desvíos y carros de tránsito pesado pero después todo
estaba controlado. Al acercarse la noche Rafael tenía que darle el relevo a
Rubén Quispe, el vigilante de turno noche. Rubén ya se había acostumbrado al
trabajo y sabía que tendría que hacer guardia y sólo esperaba poder realizar su
trabajo de la mejor manera.
Eran las 22:00 horas cuando Rubén
se encontraba haciendo guardia con bicicleta en mano por la avenida Brasil,
pero de pronto se le acercó una vecina informándole que en la esquina del Jirón
de los Claveles habían dos jóvenes y una señorita recostados sobre la berma y
haciendo actos obscenos además de estar tomando e incluso agrediendo a los
vecinos y todas las personas que pasaban por ahí. La vecina afirmaba de que la
señorita había sido embriagada por los dos sujetos y que estos tenían malas
intenciones.
Rubén fue muy rápido a ver lo que
pasaba y al acercarse, quiso rescatar a la señorita, pero ella le dijo que no
moleste y que los varones que la acompañaban eran sus amigos con derecho. El
vigilante quedo confundido con tal declaración y tuvo un poco de miedo al ver
que uno de los varones se mostraba agresivo, a tal punto de lanzarle la
botella. De inmediato se tuvo que contactar con los serenos de Sachaca y
esperar a la distancia su llegada.
LA SORPRESA
LA SORPRESA
En la larga la larga espera de
los serenos, empezó a observar el comportamiento de los jóvenes, que estaban
siendo muy impúdicos en plena vía pública. Decidió llamar a la policía que tan
solo se encontraba a cuatro cuadras del lugar, pero para variar no recibió
respuesta alguna, era la primera vez que le pasaba algo así y no tenía la
capacidad de cómo actuar o al menos disuadir. Pero cansado y avergonzado de lo
que sucedía decidió actuar, pero justo llegaron los serenos de Sachaca que
afortunadamente tenían a un efectivo en su camioneta.
Al intervenir a los jóvenes estos
se rehusaron, pusieron resistencia sin importarle el efectivo po9licial que
estaba en el lugar. Su frase que repetían era disparates y lo único claro que
se lograba escuchar era el “Nosotros vivimos
aquí, no nos molesten”. Al tocar la puerta de la vivienda, uno de los serenos
se dio cuenta que no había nadie en dicha casa por lo que comenzaron a indagar
con los vecinos. Ninguna daba razón por los jóvenes por lo que el efectivo
policial decidió comunicar el suceso a la comisaria de Pampa de Camarones para
traer refuerzos.
Al llegar más efectivos policiales,
uno de ellos logro reconocer a la señorita afirmando que era hija de uno de los
vecinos del sector de Huaranguillo. La joven al oír esto reacciono de manera
inmediata de manera sorpresiva olvidándose de sus amigos y suplicando al
policía que lo reconoció que no avise nada a nadie. Los jóvenes aun recostados
en el piso fueron intervenidos y llevados a la comisaria para su manifestación.
La señorita acompaño a los jóvenes a la espera de que vengan sus padres.
Los vecinos se sintieron
extrañados ante tal suceso nunca había sucedido algo así y menos que algún
familiar del lugar. Aprovecharon el pánico para reclamar a los serenos que den más
patrullas y que no se olviden que Pampa de Camarones también pertenece al
distrito de Sachaca. Los serenos y efectivos sintieron mucha resignación por
este hecho y no sabían cómo podrían solucionarlo ya que son poco los casos. No
se trataba de una violación pues la señorita afirmaba que era con su consentimiento
pero en plena calle.
Como para lavarse las manos como Pilatos,
los efectivos le dijeron a Rubén que debería comunicar de manera más rápida cualquier
acontecimiento para no tener inconvenientes y tratar de solucionar de manera rápida
el problema. Este fue un caso muy peculiar que al cualquier transeúnte le puede
causar hasta gracia, pero en donde quedo la moral y el respeto hacia la gente.
Hoy en día los jóvenes piensan que una moda puede cambiar todo. Los padres son
los encargados de controlar a sus hijos y no permitir este tipo de vergüenzas públicas.



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